OTAN cancela la compra del E-7 Wedgetail tras la retirada de EE. UU. del programa y abre la puerta a alternativas europeas
La retirada estadounidense deja sin sustento financiero al reemplazo conjunto de los AWACS, reabriendo el debate sobre la autonomía estratégica europea.
- La OTAN cancela la adquisición de seis Boeing E-7 Wedgetail tras la retirada financiera y técnica de Estados Unidos del programa.
- La salida de EE. UU. deja sin sustento al reemplazo conjunto de los E-3A Sentry y eleva los costos unitarios para los países europeos, haciendo inviable la compra conjunta.
- Los E-3A Sentry continuarán en servicio hasta 2035 mientras la OTAN busca alternativas para garantizar capacidad AEW&C.
- La decisión reabre la posibilidad de soluciones europeas: Saab (GlobalEye) y propuestas de Airbus basadas en A320neo/A321 con sensores europeos aparecen como opciones.
- El cambio del Pentágono hacia ISR espacial y la preocupación por la supervivencia del E-7 en entornos de alta amenaza ejemplifica una erosión de la cooperación industrial transatlántica en defensa.
- Francia ya seleccionó el GlobalEye para reemplazar sus E-3F, lo que impulsa el debate sobre mayor autonomía industrial europea.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidió cancelar formalmente la adquisición de seis aviones Boeing E-7 Wedgetail AEW&C, previstos para sustituir parte de su envejecida flota de aeronaves de alerta temprana y control E-3A Sentry, tras el retiro de Estados Unidos del programa.
El anuncio fue confirmado por el Ministerio de Defensa de los Países Bajos el 13 de noviembre, indicando que la decisión fue adoptada de manera conjunta por los países que integraban el Support Partnership Committee, responsable del programa AWACS, ante la pérdida de su principal socio financiero y tecnológico.
“Debido a la salida de Estados Unidos en julio pasado, tanto la base estratégica como la financiera del programa han desaparecido”, indicó el comunicado neerlandés. “Los países restantes detienen la adquisición de los E-7 y comienzan a explorar alternativas para reemplazar la flota actual antes de 2035”, precisó el secretario de Estado de Defensa, Gijs Tuinman.
- ¿Por qué canceló la OTAN la compra del E-7 Wedgetail?
Porque Estados Unidos se retiró del programa, eliminando la base estratégica y financiera principal, lo que elevó los costos para los países restantes y dejó inviable la adquisición conjunta.
- ¿Qué pasará con los E-3A Sentry actuales?
Los E-3A Sentry continuarán en servicio activo hasta aproximadamente 2035 mientras la OTAN evalúa y adopta alternativas para reemplazarlos.
- ¿Qué alternativas se están considerando para el reemplazo del AWACS?
Se están explorando soluciones europeas como el Saab GlobalEye y propuestas de Airbus basadas en A320neo/A321 con sensores europeos, además de una mezcla posible de plataformas tripuladas, drones de gran altitud y sensores espaciales.
- ¿Qué implicaciones tiene la retirada de EE. UU. para la industria europea?
La retirada intensifica el debate sobre la autonomía estratégica europea y la necesidad de fortalecer la base industrial de defensa para reducir dependencias tecnológicas y financieras transatlánticas.
Los actuales aviones E-3A Sentry (en servicio activo desde 1982), basados en Geilenkirchen (Alemania), continuarán prestando servicio hasta esa fecha, mientras la OTAN evalúa nuevas soluciones para garantizar la continuidad de su capacidad de vigilancia y control aerotransportado (AEW&C).
El fin del “reemplazo natural”
La decisión representa un giro significativo respecto a lo anunciado en noviembre de 2023, cuando la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA) seleccionó al Boeing E-7A Wedgetail como la plataforma destinada a iniciar la transición del sistema Airborne Warning and Control System (AWACS) hacia el futuro programa Alliance Future Surveillance and Control (AFSC).
La compra inicial, enmarcada en un acuerdo de ventas militares extranjeras (FMS) con Estados Unidos, preveía la entrega de seis unidades a partir de 2031, con la meta de alcanzar la capacidad operativa inicial (IOC) antes del retiro definitivo de los 14 E-3A de la OTAN.
El E-7A, derivado del Boeing 737-700NG y equipado con el radar Multi-role Electronically Scanned Array (MESA) de Northrop Grumman, fue considerado entonces la única plataforma disponible en el mercado capaz de cumplir los requisitos operativos de la Alianza en el corto plazo.
Sin embargo, el cambio de postura del Pentágono —que en junio pasado cuestionó la supervivencia del E-7A en entornos de alta amenaza y comenzó a privilegiar sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) basados en el espacio— alteró el equilibrio político y financiero del programa.
El abandono estadounidense tuvo un efecto inmediato: al retirarse el mayor contribuyente y usuario potencial del E-7A, el costo unitario para los países europeos aumentó significativamente, haciendo inviable la adquisición conjunta. Además, el repliegue de Washington simboliza una erosión más profunda en la cooperación industrial y tecnológica transatlántica en el campo de la defensa, un área tradicionalmente dominada por la interoperabilidad OTAN-EE.UU.
“Este episodio refleja la necesidad de fortalecer la base industrial de defensa europea y reducir dependencias críticas”, subrayó Tuinman, al tiempo que confirmó que los países del consorcio evaluarán “nuevos socios e industrias europeas” para la próxima etapa del AFSC.
Europa busca alternativas
El escenario reabre la puerta a soluciones europeas. Saab, que había propuesto su sistema GlobalEye durante la fase inicial del programa AFSC, vuelve a emerger como una opción viable. Basado en la plataforma Bombardier Global 6000, el GlobalEye combina sensores activos y pasivos, incluido el radar Erieye ER, y ofrece capacidades muy avanzadas, a un menor costo que el Wedgetail.
Francia ya ha seleccionado esta misma plataforma para reemplazar sus E-3F Sentry, marcando una tendencia hacia la autonomía industrial europea en capacidades AEW&C. Airbus también explora posibles soluciones basadas en plataformas A320neo o A321 con sensores europeos, aunque aún sin definición formal.
De esta forma, el futuro de la vigilancia y control aerotransportado de la OTAN se encamina hacia una transición más abierta y posiblemente más fragmentada, en la que coexistirán plataformas tripuladas, aeronaves no tripuladas de gran altitud y sensores espaciales.