El presidente Vladimir Putin ordenó al Consejo de Seguridad de Rusia elaborar propuestas ante la decisión de Washington de reanudar las pruebas nucleares, advirtiendo que Moscú actuará de forma “adecuada y simétrica” si Estados Unidos pone fin a la moratoria vigente desde 1992.

“Rusia ha cumplido y seguirá cumpliendo sus compromisos en virtud del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares”, afirmó Putin durante la reunión celebrada en el Kremlin. “Pero si Estados Unidos u otros Estados partes realizan tales pruebas, Rusia también deberá actuar de forma correspondiente”, agregó, en referencia al anuncio del presidente Donald Trump del 30 de octubre.

El mandatario instruyó al Ministerio de Defensa, al Ministerio de Asuntos Exteriores y a los servicios de inteligencia a reunir información adicional, analizar la situación en el Consejo de Seguridad y presentar recomendaciones sobre una eventual reanudación de las pruebas en territorio ruso.

El presidente Vladimir Putin encabezando la reunión con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa. Foto: Kremlin.
El presidente Vladimir Putin encabezando la reunión con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa. Foto: Kremlin.

Rusia advierte sobre “destrucción del sistema de estabilidad estratégica”

Durante la reunión, el ministro de Defensa, Andréi Belousov, sostuvo que la decisión de Washington “confirma un curso sistemático hacia el incremento de su potencial ofensivo estratégico” y denunció que Estados Unidos “ha desmantelado los principales acuerdos internacionales de control de armas”, en alusión a la retirada de los tratados ABM (2002), INF (2019) y Cielos Abiertos (2020).

Belousov consideró que la reanudación de ensayos “podría convertirse en un paso lógico más en la destrucción del sistema global de estabilidad estratégica” y propuso iniciar de inmediato la preparación técnica para eventuales pruebas en el polígono de Nueva Zembla, en el Ártico. “La infraestructura del sitio permite garantizar su realización en plazos reducidos”, afirmó.

El jefe del Estado Mayor ruso, general Valeri Guerásimov, coincidió en que las declaraciones de Washington “no deben tomarse a la ligera” y advirtió que “el tiempo necesario para organizar ensayos nucleares puede ir de varios meses a años, por lo que Rusia no debe perder capacidad de reacción”.

Evaluación de inteligencia y contactos diplomáticos

El director del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR), Serguéi Narýshkin, informó que la embajada rusa en Washington solicitó aclaraciones al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Estado sobre las declaraciones de Trump, pero que ambos organismos “evitaron una respuesta sustantiva”.

Según Narýshkin, los diplomáticos estadounidenses se limitaron a afirmar que “remitirán la consulta a niveles superiores y responderán si se considera necesario”, lo que Moscú interpreta como una señal de ambigüedad respecto a los próximos pasos de Washington.

Por su parte, el secretario del Consejo de Seguridad, Serguéi Shoigú, citó declaraciones recientes del vicepresidente estadounidense J. D. Vance y del secretario de Defensa Paul Hegseth confirmando que el Pentágono “ya trabaja en la ejecución de la orden presidencial”. Shoigú añadió que, aunque la administración norteamericana sostiene que las pruebas serían “subcríticas” o “no nucleares”, sus características técnicas “no difieren de los ensayos nucleares propiamente dichos”.

La respuesta simétrica

Putin reiteró que Moscú no tiene intención de abandonar unilateralmente el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT), pero sostuvo que Rusia “se reserva el derecho” de actuar en respuesta a decisiones equivalentes de Washington. “Procederemos desde la premisa de que cualquier decisión será adoptada exclusivamente en función de los intereses de seguridad nacional de Rusia”, declaró el presidente.

Funcionarios y analistas en Moscú interpretan esta postura como una advertencia velada sobre una posible reanudación de las pruebas rusas si Estados Unidos concreta sus planes. El polígono de Nueva Zembla, donde se realizaron las últimas detonaciones soviéticas en 1990, ha sido mantenido en estado operativo y utilizado periódicamente para ejercicios y mediciones geofísicas.

La instrucción del Kremlin llega una semana después de que Trump anunciara el fin de la moratoria estadounidense, alegando que “otros países realizan pruebas” y que Washington debe actuar “en igualdad de condiciones”. Estados Unidos no ha realizado ensayos explosivos desde 1992, aunque continúa desarrollando su arsenal mediante simulaciones y pruebas subcríticas.

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En Rusia, la decisión se enmarca en un contexto de creciente desconfianza hacia los movimientos estratégicos de Estados Unidos, incluyendo la introducción del nuevo misil balístico intercontinental LGM-35A Sentinel, el bombardero furtivo B-21 Raider y la futura clase de submarinos Columbia. Moscú también denuncia el despliegue previsto de misiles hipersónicos Dark Eagle en Europa, con un tiempo de vuelo estimado de seis a siete minutos hasta objetivos en el centro de Rusia.