Alemania reabre debate sobre más F-35 en medio de fricción con París
Ante la incertidumbre respecto del programa FCAS, la Luftwaffe buscaría ampliar su flota de cazas F-35A a 50 unidades.
El Ministerio de Defensa de Alemania estaría considerando retomar las negociaciones para la adquisición de 15 cazas furtivos F-35A Lightning II adicionales, según informó Reuters, citando fuentes parlamentarias en Berlín. La iniciativa, que representaría una inversión de alrededor de 2.500 millones de euros, surge apenas tres meses después de que el gobierno alemán negara oficialmente planes para ampliar su pedido inicial de 35 aeronaves, y en un momento de creciente tensión política con Francia por el liderazgo del programa de caza europeo FCAS/SCAF.
De acuerdo con documentos confidenciales preparados para el comité presupuestario del Bundestag, el eventual contrato formaría parte de la expansión del presupuesto de defensa alemán, impulsada por el nuevo marco financiero aprobado por el gobierno del canciller Friedrich Merz. Si se concreta, la compra elevaría la flota total prevista a 50 unidades, consolidando al F-35 como pilar central de la futura capacidad de ataque y disuasión de la Luftwaffe.
El F-35 como vector nuclear y pilar OTAN
Alemania seleccionó el F-35A, fabricado por Lockheed Martin, para reemplazar su envejecida flota de Panavia Tornado IDS, que actualmente cumple la misión de ataque táctico y de compartición nuclear de la OTAN, transportando bombas termonucleares estadounidenses B61 almacenadas en Büchel. El Lightning II asumirá esa responsabilidad en la próxima década, junto con funciones de penetración en entornos A2/AD y guerra electrónica avanzada.
El primer lote de 35 F-35 alemanes ya se encuentra en producción, con entregas programadas para comenzar en 2027 y alcanzar la capacidad operativa inicial (IOC) en torno a 2028. Las aeronaves se desplegarán en la Base Aérea de Büchel, adaptada para cumplir los requisitos de seguridad y comunicaciones del estándar estadounidense.
Contexto político: presión sobre París y el futuro del FCAS
Aunque el Ministerio de Defensa alemán declinó hacer comentarios sobre la filtración, la información publicada por Reuters coincide con un nuevo punto de fricción en la compleja relación bilateral con Francia. En las últimas semanas, Berlín y París han chocado nuevamente por el liderazgo industrial del Future Combat Air System (FCAS/SCAF), el programa europeo de sexta generación que ambos países desarrollan junto a España.
Fuentes del Bundestag citadas en agosto advirtieron que Francia pretende mantener un control exclusivo sobre el desarrollo del caza de nueva generación (NGF) a través de Dassault Aviation, algo que Alemania considera incompatible con los principios de equilibrio industrial del proyecto. Berlín sostiene que Airbus Defence and Space debe ejercer un rol equivalente en la conducción técnica, mientras Dassault insiste en un esquema de liderazgo único similar al del programa Rafale.
En este contexto, se pueden interpreta las versiones sobre la compra de nuevos F-35 como una señal política hacia París, orientada a reforzar la autonomía de decisión alemana en materia de defensa y a subrayar la necesidad de disponer de una solución operativa a corto plazo frente a los reiterados retrasos del FCAS.
Un equilibrio delicado
El anuncio informal también reabre el debate sobre el equilibrio entre las capacidades inmediatas ofrecidas por el F-35 —ya operativo en múltiples fuerzas aéreas europeas— y la apuesta a largo plazo por un sistema de combate europeo soberano. Mientras Francia ve en el FCAS el núcleo de su independencia tecnológica, Berlín enfrenta la presión de la OTAN y de su propio Parlamento para cumplir los compromisos de disuasión nuclear y modernización de la Luftwaffe en la próxima década.
En declaraciones recientes, el ministro de Defensa Boris Pistorius subrayó que Alemania necesita “una fuerza aérea moderna, interoperable y plenamente integrada con sus aliados”. Aunque evitó referirse directamente al F-35, sus comentarios fueron interpretados como un respaldo implícito a mantener abiertas todas las opciones de adquisición dentro del marco presupuestario ampliado.
Por ahora, no existe una confirmación oficial de nuevas negociaciones con Lockheed Martin. Sin embargo, la coincidencia temporal entre las tensiones del FCAS y las filtraciones a Reuters sugiere que el debate interno sobre la composición futura de la flota alemana sigue estrechamente ligado a la geopolítica industrial europea y al difícil equilibrio entre autonomía estratégica y dependencia tecnológica transatlántica.