La firma del contrato entre el Ministerio de Defensa de España y Airbus Defence and Space para la adquisición de 18 nuevos aviones de transporte táctico C295 marca un punto de inflexión en la evolución estructural del Ejército del Aire y del Espacio. Más que una simple compra de reemplazo, el acuerdo formaliza una estrategia de homogeneización de flota, racionalización logística y actualización doctrinaria en el segmento de transporte aéreo ligero y entrenamiento operativo.

Con esta orden, España eleva a 46 aeronaves su flota total de C295 en distintas configuraciones —transporte, vigilancia marítima, patrulla marítima y ahora entrenamiento y lanzamiento de paracaidistas— consolidando al modelo como la columna vertebral del transporte táctico ligero nacional durante al menos las próximas dos décadas.

Alcance del contrato y esquema de incorporación

El acuerdo contempla la adquisición de 18 C295 en configuración de transporte, divididos en dos lotes claramente diferenciados:

  • Primer lote (12 aeronaves): destinadas a la Escuela Militar de Transporte Aéreo (EMTA) en la Base Aérea de Matacán, donde reemplazarán a los CN235 actualmente en servicio. Estas unidades cubrirán misiones de enseñanza, transporte de personal, paracaidistas y carga.
  • Segundo lote (6 aeronaves): asignadas a la Escuela Militar de Paracaidismo (EMP) en Alcantarilla, enfocadas en lanzamientos manuales y automáticos de paracaidistas y carga, sustituyendo a los veteranos C212 Aviocar.

Las entregas del primer lote están previstas entre 2026 y 2028, mientras que el segundo grupo se incorporará entre 2030 y 2032, permitiendo una transición escalonada y sin disrupciones operativas.

El contrato incluye además un paquete integral de entrenamiento y soporte, con simuladores de vuelo, sistemas de enseñanza asistida por ordenador, software de gestión de instrucción y un esquema de apoyo logístico y mantenimiento que se extenderá hasta diciembre de 2032.

¿Qué mejoras trae el C295 frente a los CN235 y C212 que reemplazará?

En su configuración de transporte, el C295 ofrece capacidades sensiblemente superiores a las plataformas que reemplaza:

  • Capacidad de carga: hasta 70 tropas o 50 paracaidistas, con mayor volumen útil y flexibilidad interna.
  • Operación STOL real: despegue y aterrizaje en pistas cortas y no preparadas, manteniendo márgenes de seguridad superiores al CN235 y muy por encima del C212.
  • Mayor autonomía y persistencia: ideal para misiones prolongadas de entrenamiento, navegación táctica y transporte ligero.
  • Aviónica digital de última generación: con arquitectura abierta, navegación avanzada, comunicaciones militares seguras y provisión para enlaces de datos y SATCOM.
  • Autoprotección: preparado para incorporar sistemas de defensa tanto activa como pasiva, alineada con estándares contemporáneos incluso en plataformas de instrucción avanzada.
CASA (hoy parte de Airbus) C-212 Aviocar del Ejército del Aire español.
CASA (hoy parte de Airbus) C-212 Aviocar del Ejército del Aire español.

Desde el punto de vista doctrinario, el C295 permite entrenar tripulaciones en un entorno mucho más cercano al de los aviones tácticos modernos, reduciendo la brecha entre formación básica y operación real.

Además, la comunalidad con los C295 ya operados por España en transporte, SAR/MSA y MPA reduce drásticamente los costos de formación, mantenimiento y gestión de repuestos, algo que no ocurría con una flota fragmentada entre C212 y CN235.

Primer vuelo del Airbus C295 SAR/MSA para el Ejército del Aire y del Espacio

España, suelo fértil para que Airbus eche raíces profundas

El ensamblaje de las aeronaves en Sevilla y la participación de empresas españolas como Indra, CESA, Aernnova, Aciturri y Alestis refuerzan el componente industrial inmediato del programa, pero el alcance real de la decisión va bastante más allá del impacto coyuntural en la cadena de suministros. La firma del contrato por 18 C295 se inscribe en una estrategia sostenida del Estado español orientada a anclar capacidades productivas, tecnológicas y de diseño de Airbus en su territorio, utilizando grandes programas de adquisición como palanca industrial.

Leído en conjunto con otras decisiones recientes —en particular, la reciente enorme compra de helicópteros de España a Airbus Helicopters, con producción, personalización, formación y desarrollo tecnológico concentrados en Albacete— el patrón resulta claro. España no solo adquiere plataformas probadas: compra carga de trabajo, retiene conocimiento crítico y consolida nodos industriales de largo plazo, tanto en ala fija como en ala rotatoria.

España formaliza la mayor adquisición de helicópteros de su historia con Airbus Helicopters

En este marco, el C295 cumple una doble función. Desde lo operativo, consolida una plataforma común, madura y plenamente integrada en el ecosistema del Ejército del Aire y del Espacio, optimizando formación, sostenimiento y doctrina. Desde lo industrial, garantiza volumen, continuidad y previsibilidad a la línea de ensamblaje de Sevilla, reforzando su peso específico dentro del entramado europeo de Airbus Defence and Space.

No se trata, por tanto, de una simple decisión de reemplazo de flota. España está apostando de forma explícita por convertirse en un polo aeroespacial europeo de referencia, capaz no solo de operar sistemas avanzados, sino de producirlos, sostenerlos y evolucionarlos desde su propio territorio. En ese esquema, programas como el C295 —junto con el NH90, el H145M o el futuro H175M— funcionan como pilares industriales tanto como herramientas militares.

La adquisición de los nuevos C295 no es una sorpresa, pero sí tiene consecuencias estructurales profundas. Refuerza la coherencia operativa del Ejército del Aire y del Espacio, al tiempo que consolida una política industrial que apuesta por soberanía tecnológica, empleo altamente cualificado y permanencia de capacidades críticas. En ese equilibrio entre necesidad militar e interés estratégico, el C295 vuelve a demostrar por qué es una plataforma de referencia… y por qué España ha decidido que su futuro se construya, en buena medida, sobre suelo propio.