Finlandia presenta su primer F-35A y entra en la era del combate aéreo de quinta generación
El primer caza multifunción F-35A de Finlandia, el avión JF-501, fue presentado al público en una ceremonia en la fábrica de Lockheed Martin en Fort Worth el 16 de diciembre.
El rollout del primer F-35A Lightning II destinado a la Fuerza Aérea Finlandesa materializa el punto de no retorno del país nórdico en su transición desde una fuerza aérea basada en plataformas de cuarta generación hacia un sistema de combate aéreo plenamente integrado, diseñado para operar en entornos altamente disputados y en estrecha sincronización con la arquitectura multinacional de la OTAN, la cual ya integran.
El evento, celebrado el 16 de diciembre en las instalaciones de Lockheed Martin en Texas, cierra una etapa industrial y abre otra netamente operacional. El primer F-35 finlandés ya voló el 8 de diciembre como parte del programa de ensayos de fábrica y, tras completar el proceso de aceptación bajo supervisión de la Defense Contract Management Agency (DCMA), será transferido formalmente a la Fuerza Aérea Finlandesa a comienzos de 2026.
“Hemos estado trabajando para este momento durante mucho tiempo y estamos deseando iniciar las operaciones del F-35 el año que viene”, comenta el mayor general Timo Herranen sobre sus sensaciones inmediatamente después del acontecimiento.
Un salto cualitativo en capacidades operativas
Desde el punto de vista estrictamente militar, la incorporación del F-35A introduce en Finlandia un cambio estructural en la forma de concebir el poder aéreo. El Lightning II no es un caza entendido como plataforma aislada, sino un nodo de sensores, fusión de datos y distribución de información en tiempo real.
La combinación del radar AESA AN/APG-81, el sistema electroóptico EOTS, el DAS de cobertura esférica y las capacidades avanzadas de guerra electrónica permiten al F-35 operar como generador primario de conciencia situacional multiservicio. En el contexto finlandés —caracterizado por grandes extensiones, baja densidad poblacional y proximidad inmediata a un entorno estratégico de alta tensión— esta capacidad de detectar, clasificar y compartir blancos a gran profundidad adquiere un valor central.
El avión está concebido para ejecutar misiones de superioridad aérea, ataque de precisión, supresión de defensas antiaéreas, ISR y apoyo a fuerzas terrestres y navales sin necesidad de pods externos, preservando su baja observabilidad. La elevada capacidad interna de combustible amplía el radio de acción efectivo sin penalizar la firma radar, un factor clave frente a sistemas de defensa aérea integrados de largo alcance.
Ventajas claras frente a sistemas de generación anterior
Comparado con los cazas evaluados en el programa HX —Rafale, Typhoon, Gripen E y Super Hornet— el F-35 se impuso no por parámetros cinemáticos clásicos, sino por su capacidad de supervivencia y eficacia en escenarios de alta amenaza.
A diferencia de plataformas de 4ª o 4,5ª generación, el F-35 fue diseñado desde el inicio para minimizar su firma electromagnética, integrar sensores de manera orgánica y operar dentro de redes de combate multidominio. En términos prácticos, esto le permite detectar y comprometer objetivos antes de ser localizado, reduciendo drásticamente la probabilidad de enfrentamientos simétricos.
En el ámbito aire-aire, el F-35 prioriza el combate BVR apoyado en sensores pasivos y fusión de datos, mientras que en misiones aire-superficie su ventaja radica en la penetración profunda y la designación autónoma de blancos de alto valor. No es un interceptor puro ni un dogfighter clásico, pero su diseño responde a una lógica operativa distinta: ver primero, decidir primero y golpear primero.
Contexto del programa y estado de desarrollo
El F-35A finlandés forma parte de un pedido de 64 aeronaves Block 4, el mayor lote en el norte de Europa. La producción del JF-501 comenzó en 2023, con hitos industriales bien definidos: integración del motor F135 en septiembre de 2025, finalización del ensamblaje en octubre y aplicación del recubrimiento furtivo en noviembre.
Los primeros ocho aviones serán destinados a Ebbing Air National Guard Base, en Arkansas, donde se desarrollará la fase inicial de entrenamiento de pilotos y personal técnico. Las primeras aeronaves llegarán a Finlandia hacia finales de 2026, con Rovaniemi como una de las principales bases de operación.
El cronograma prevé alcanzar la capacidad operativa inicial (IOC) entre 2027 y 2028, mientras que la capacidad operativa plena (FOC) está planificada para el cierre de la década, en paralelo con la retirada progresiva de los F/A-18 Hornet.
Integración industrial y proyección a largo plazo
Finlandia no es un simple usuario final del F-35. La participación industrial incluye capacidades críticas de mantenimiento, producción estructural y potencial ensamblaje de motores, con impacto directo en la seguridad de suministro y la autonomía operativa en escenarios de crisis.
La integración en la red global del programa —que agrupa a 20 países y más de 1.900 proveedores— refuerza la interoperabilidad y asegura acceso a actualizaciones, mejoras de software y evolución de capacidades hasta bien entrada la década de 2060.
Limitaciones, riesgos e incógnitas
Pese a sus ventajas, el F-35 no está exento de interrogantes. El programa Block 4 continúa acumulando retrasos y sobrecostes, especialmente en lo relativo a software, integración de armamento y gestión térmica. La dependencia de una arquitectura logística y de datos altamente centralizada sigue siendo un punto sensible, incluso con las adaptaciones introducidas para cumplir los requisitos nacionales de seguridad de suministro.
Desde el punto de vista doctrinal, la transición desde una fuerza aérea basada en Hornet hacia un sistema tan intensivo en datos y conectividad exigirá un cambio profundo en entrenamiento, mando y control, y cultura operativa. El éxito del F-35 en Finlandia dependerá tanto del avión como de la capacidad de integrar plenamente sus efectos en el conjunto de las Fuerzas de Defensa.