El programa KAAN, piedra angular de la autonomía estratégica turca en materia de combate aéreo, ha despejado una de sus incógnitas más urgentes para el corto plazo, aunque el horizonte de largo aliento sigue condicionado por factores externos. El Ministerio de Defensa Nacional de Turquía (MSB) confirmó que ya se encuentran en territorio nacional los 10 motores turbofán General Electric F110-GE-129E correspondientes al primer subcontrato firmado entre TUSAŞ y GE Aerospace, destinados a la fase de ensayos y a la producción inicial del caza.

Sin embargo, el verdadero desafío —logístico, industrial y diplomático— se concentra ahora en la negociación de un segundo lote de 80 motores, indispensable para sostener la primera serie operativa del KAAN. Ese tramo del programa continúa sujeto a la aprobación del gobierno de Estados Unidos y, en última instancia, al clima político en el Capitolio, una variable que Ankara conoce bien y que explica la insistencia oficial en caracterizar al F110 como una solución transitoria.

El F110-GE-129E: habilitar el avión antes que optimizarlo

Desde el punto de vista técnico-operativo, el F110-GE-129E es una elección pragmática. Con un empuje máximo cercano a 29.000 lbf, este turbofán de postcombustión ofrece un nivel de prestaciones sobradamente conocido en plataformas como el F-16 Block 50/52, con márgenes suficientes para cubrir los perfiles iniciales de misión del KAAN: vuelo supersónico, elevada tasa de ascenso y envolvente cinemática adecuada para misiones aire-aire.

Preguntas frecuentes
  • ¿Qué motores llegaron a Turquía para el programa KAAN?

    Llegaron 10 turbofanes General Electric F110-GE-129E destinados a ensayos y producción inicial del KAAN.

  • ¿Por qué Turquía utiliza el F110 para el KAAN?

    Porque es una opción madura y de bajo riesgo que permite avanzar en ensayos, integración de aviónica y producción inicial sin introducir incertidumbres en la planta motriz.

  • ¿Cuál es el principal inconveniente de usar el F110?

    Que no ofrece capacidades clave de una quinta generación (gestión térmica de baja firma IR, arquitectura para supercrucero sostenido) y mantiene la dependencia política y de autorización de Estados Unidos para producción y exportación.

  • ¿Qué es el TF35000 y quién lo desarrolla?

    El TF35000 es un turbofán nacional turco de ~35.000 lbf destinado a los bloques 30 y 40 del KAAN, desarrollado por TEI en asociación con TRMOTOR bajo la Secretaría de Industrias de Defensa.

  • ¿Cuándo se espera completar el diseño preliminar del TF35000?

    La fase de diseño preliminar, formalizada en agosto de 2024, debería completarse a comienzos de 2026.

Su principal valor no reside en la innovación, sino en la reducción de riesgo. La madurez del F110 permite avanzar en campañas de ensayo en vuelo, integración de aviónica, sensores y software de misión sin introducir incertidumbres adicionales en la planta motriz. Además, el hecho de que Turquía cuente con capacidad industrial para producir y mantener el F110 bajo licencia mitiga parcialmente la dependencia logística externa y acelera los ciclos de prueba.

En términos estrictos, el F110 no define al KAAN como caza de quinta generación. Lo hace viable como sistema de armas en fase inicial, que no es lo mismo. La función del motor norteamericano es cubrir el vacío entre el prototipo y la producción inicial, de forma similar a lo ocurrido con otros desarrollos contemporáneos como el KF-21 Boramae.

El F-110 carece de capacidades clave para una plataforma plenamente furtiva de nueva generación: gestión térmica integrada de baja firma IR, arquitectura optimizada para supercrucero sostenido, y un diseño pensado desde el inicio para ciclos de potencia extremadamente variables en entornos A2/AD densos. Estas limitaciones son conocidas y, en el caso turco, explícitamente aceptadas como parte de una transición planificada.

TF35000: motor nacional para el caza nacional

En ese marco se inscribe el desarrollo del TF35000, el turbofán nacional destinado a impulsar los bloques 30 y 40 del KAAN. El programa, liderado por TEI en asociación con TRMOTOR bajo la órbita de la Secretaría de Industrias de Defensa, apunta a un empuje del orden de 35.000 lbf, un umbral coherente con los requerimientos de un caza de quinta generación plenamente operativo.

Más allá del discurso político, el TF35000 se apoya en avances industriales concretos: superaleaciones resistentes a altas temperaturas, tecnologías avanzadas de recubrimiento y refrigeración, capacidades de ensayo y una cadena de proveedores que busca consolidarse como ecosistema nacional. El objetivo declarado no es solo alcanzar mayor empuje, sino hacerlo con mejor eficiencia de combustible, mayor durabilidad y compatibilidad con los requerimientos de baja observabilidad del KAAN.

La fase de diseño preliminar, formalizada en agosto de 2024, debería completarse a comienzos de 2026. Es un cronograma exigente, pero no irreal, siempre que se mantenga el respaldo financiero y político. La verdadera prueba llegará cuando el programa deba pasar del diseño al hardware.

El límite de la Realpolitik

Sin embargo, el mayor condicionante del F110 no es técnico, sino estratégico. Mientras el KAAN dependa de un motor de origen estadounidense, su producción en serie y su potencial exportador permanecerán sujetos a autorizaciones externas, incluso si la fabricación se realiza localmente. Las declaraciones previas del canciller Hakan Fidan, señalando demoras en licencias y bloqueos en el Congreso estadounidense, confirman que este riesgo existe.

Hasta que el TF35000 alcance un nivel de madurez suficiente para su integración operativa, Turquía no dispondrá de un motor de quinta generación para el KAAN, y eso tiene consecuencias concretas. Mientras dependa del F110, el caza seguirá condicionado por autorizaciones externas tanto para su producción en serie como para cualquier intento de exportación, reduciendo drásticamente su atractivo comercial. El riesgo no es abstracto: si las negociaciones con Washington no prosperan —en un contexto bilateral todavía marcado por la compra de sistemas rusos S-400 y las sanciones asociadas—, el programa KAAN queda expuesto a vetos políticos que podrían limitar o incluso bloquear su despliegue más allá de un núcleo doméstico.